martes, 30 de diciembre de 2014

¿Dónde chifló el mono?

En la Comunidad de Braulio Coroneaux, cuando el frío acecha, los habitantes saben cómo y por qué “chifló el mono”. Y cuando pasan los días y se escucha esa frase tan peculiar de los cubanos, hacen como la vieja María Esperanza, que mira los primates que viven en la jaula del parque central, con los ojos de quien preserva esa frase como una tradición oriunda de esos contornos.

Hasta los periódicos repiten la misma interjección en sus titulares, sin apreciar que la sentencia pertenece al patrimonio inmaterial de este terruño de esencia rural, en pleno campo de Cifuentes, Villa Clara, donde los pobladores cada día cuidan su patrimonio con un amor inusitado

Durante el siglo XIX, este asentamiento no llevaba el nombre de un combatiente de la clandestinidad, sino que era un Ingenio bautizado bajo la égida del árbol de Macagua, abundante en la zona, cuando poderosos terratenientes controlaban el amplio negocio del azúcar. O al menos eso refiere Sergio Curbelo, quien desde la actual Casa del Trabajador Agropecuario –suerte de Meca campesina para los lugareños– cuenta las peripecias de los antiguos hacendados. En un rincón yace el cuerpo embalsamado de Tito, el primero que reanudó la tradición de conservar monos como mascota de ese poblado.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Cuando la historia cambia en un día


Jóvenes santaclareños celebran la noticia
Muchos años después, —y no en el pelotón de fusilamiento— los cubanos recordaremos el 17 de diciembre de 2014 como el fin de un período y el inicio del otro. Es este el día cero para un cambio histórico que ha definido a Cuba desde antes, incluso, que cuando en 1898 explotara el barco Maine para dar inicio a la guerra hispano-cubano-norteamericana.

Conversaciones telefónicas entre Raúl Castro y Barack Obama; intercambio de prisioneros políticos (y el regreso de los luchadores antiterroristas cubanos como fin de una lucha ferviente, una noticia que, dicho sea de paso, han olvidado los grandes medios); restablecimiento de relaciones diplomáticas entre dos naciones tan antagónicas como lo son el bien y el mal. Un sueño cumplido del que parece mejor no pellizcarse.

Entonces a uno se le eriza la piel ante la posibilidad de dejar atrás una historia donde han sido personas inocentes las más afectadas. Quienes me lean ahora mismo reaccionarán de diferentes maneras. Lo sé. Hay quienes, a pesar de todo, les place ver sufrir a todo un pueblo por obra y gracya del Bloqueo. Hay quienes tras la liberación de los héroes perdieron una buena fuente de empleo. Pero lo cierto es que Cuba pasa a un nuevo estadio en el devenir de su historia.

martes, 18 de noviembre de 2014

Olor de Santa Clara


Me cuesta escribir de Santa Clara. De sus calles y plazas, de su gente, de sus achaques como parte de mi Cuba. Me cuesta entender qué hago en estos predios sin saber a plenitud cómo se vive y se respira (como si el fantasma de Trinidad no dejara desarrollar mi mente) ¿Será que aún no hecho raíces aquí?

Santa Clara es de espíritu artístico. Nadie que la conozca puede dejar de admirarla. Santa Clara es Marta Abreu, es el Che. Es Feijoo y es Anido. Es trovuntivitis, universidad, Mejunje. Es también Silverio, que es lo mismo que diversidad, que es color, que es alegría.

Santa Clara, aun con todo, se me escurre entre las manos. Mis jefes me dicen: ¿cuándo vas opinar sobre la ciudad, sobre la realidad del día a día? Y el fantasma de Trinidad todavía me persigue. ¿Acaso Santa Clara no es Cuba? ¿Acaso Santa Clara no existe desde el socialismo nuestro de cada día? ¿No es de cambios sociales, de actualización del modelo económico y de lineamientos? Es de dominó y de ron santero, de curas, changó y Céspedes.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Malas palabras


Hubo tiempos en que yo no decía malas palabras. Ni una. Recuerdo que de pequeño me mordía los labios cuando me enfadaba, antes que soltar alguna obscenidad, ni en público ni en privado, lo cual resultaba raro porque en casa, si bien nadie tiene el lenguaje depravado, tampoco existen prejuicios al respecto.

De niño coexistía con amigos que las soltaban siempre y que al mismo tiempo me requerían por no decirlas, chama, quien ha visto un hombre que no diga malas palabras? Muchos, respondía yo. Recuerdo que un día, jugando beisbol sin bate – no se ahora, pero en los 90 los muchachos del barrio bateábamos con el puño – el negro Yoandy con una bola de trapo me soltó un pelotazo en la cara, y terminé llorando no del dolor, sino por la imposibilidad de aliviar aquello sin un buen me cago en la…

jueves, 23 de octubre de 2014

El Chat y la noche

Pasada la una de la mañana, sentado entre las sombras de un edificio viejo, un muchacho cualquiera mira al horizonte palpable de la Universidad Central de las Villas en espera de la otra parte de la historia que vivirá hoy. La noche guarda secretos. Él lo sabe desde hace tiempo. Cuando el mundo alrededor parece detenerse en la inercia del sueño, percibe, de una vez, el fin de ese mundo y el comienzo del otro.

Estar allí, a esa hora, ya no puede verse desligado de su existencia. A estas alturas de sus años de estudiantes la felicidad se le resume a la palabra chat. Si no fuera por la computadora, por las bondades de la institución, por las deliciosas pulsaciones de ceros y unos de la red, si no fuera por el exquisito sonido de las teclas con los dedos –y de la música pop en los oídos: I´m on the rigth track, baby I was born this way –; no conocería el verdadero aspecto de la sinceridad.

viernes, 17 de octubre de 2014

Solo un símbolo


Caricatura tomada de Internet
Pago 80 pesos semanales para moverme desde la ciudad donde trabajo hasta la que vivo. Si calculo el mes con cuatro semanas suman 320 pesos de gastos, solo en transporte. Por desgracia la cantidad de semanas varía según el mes y, por desgracia, mi sueldo es de 345 pesos, lo cual corrobora la idea que ha venido a plantarse en los últimos tiempos: en Cuba el salario es algo simbólico.

Simbólico porque la remuneración por el valor de nuestro trabajo dista enormemente de los producido, y por tanto de nuestras necesidades básicas. Hubo temporadas en que el cubano de a pie cobraba menos (apenas unos ciento y tantos pesos al mes), pero eran tiempos en que la economía permitía una vida sin necesidades agregadas como las de terminar de almorzar y ya pensar en la comida. Tiempos en que con apenas unos billetes lograbas comprar algo tan necesario como un televisor.

martes, 30 de septiembre de 2014

De la recarga, el patetismo y la moraleja


Cuando llega el mensaje al teléfono a uno como que se le pega una sonrisa en la cara. CUBACEL anuncia otra vez que hay recarga del exterior, que te ponen el doble del saldo a partir de 20 CUC, que tienes que tener aunque sea un amigo entrañable fuera de las fronteras del país. Se nos vuelven un lío los tres o cuatro días que disponen para la oferta porque, a fin de cuentas ¿quién coño puede resolvernos el problema?

Entonces, sin más, escuchas un coro de ángeles y ves un halo cegador alrededor de la palabra Facebook. Corres a tu oficina, a tu redacción de noticias o a la sala Nauta más cercana y abres la gigantezca red social, y lo luchas – así, con toda la connotación que adquiere la palabra en Cuba – a ver si dentro de los próximos seis meses, ahorrando, te puedes quitar de la cabeza el dinerito extra del móvil.

El ingenio en estos casos se despierta, y creamos fórmulas para atrapar amigos cubanos de allá, extranjeros de por acá, y quien sabe cuántas maneras de hablar con aquel compañero de aula que vive en Barcelona, o la prima tercera que hace años que no vuelve. Si de ninguna manera existe el vínculo directo con nadie, tratas de lanzar la convocatoria, a ver si cuelas la bola, vaya…

jueves, 18 de septiembre de 2014

Nostalgia



No hay nada más bello que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí.
Joan Manuel Serrat

Siento nostalgia. Mucha. Tanta que a veces me abruma. Por estos días he visto demasiada nostalgia desperdigada entre la gente, la Red, entre palabras sueltas que tiramos al vacío sin aparente carga semiótica: "¿Te acuerdas, Luiso?", "Mira esta foto", "esos años", "cuánta historia"...

Un te acuerdas es suficiente para dejar el lugar donde estoy. A mi edad, solo 24 años, me percato de lo mucho que vivimos de los recuerdos. Siluetas que asemejan tantos rostros, sabores que remontan a espacios, imágenes sepia, rostros, flashes - Hay olores que me provocan deseos de llorar, como el de la bata de dormir de mi madre en los 90. Hay canciones que derrumban, y en este punto evito el disco Nubes, de Carlos Varela -.  Algunos recuerdos están tan manipulados que parece que hemos vivido el mejor de los mundos posibles.

martes, 9 de septiembre de 2014

Cerca del mar, del monte... y de Pedrito


En 2012 lo definí como un hombre de baja estatura y gigantesca nobleza. No me equivoqué. Y no se equivocan los mucho trinitarios que ahora mismo lloran la pérdida de uno de los trovadores más singulares y queridos de la tercera villa cubana. Hombre de esplendida voz, guitarra sensible, de poesía sentida, devoto a su tierra, Pedrito González fue (es) un músico comprometido con la trova de pueblo, con el cantar de descarga, con la frase de amor y todo cuanto sonara a arte.

La noticia de su muerte a los 58 años me duele. Trinidad se merecía más tiempo con Pedrito, Pedrito merecía más tiempo con su ciudad. Juro que he intentado hacer la más sentida de mis crónicas, pero al calor de estos días el silencio me sobrecoge más.

jueves, 21 de agosto de 2014

7 consejos para sobrevivir a una noche de agosto



Si eres de los que no tiene aire acondicionado en casa, coincidirás conmigo en que este verano es de los más particulares de Cuba desde hace un montón de años. Como si al clima tropical le hubiera dado por revelarse, por parecerse a sus primos de otras latitudes en eso de ser extremo en las estaciones aunque, el resultado por ahora, sea el enfado de la gente.

Lo anterior no es broma. El calor molesta a tal punto que no queda ninguna cosa de este mundo, animal o vegetal, concreto o abstracto, popular o elitista, de derecha o izquierda… que no pase por una maldición. Yo, a las tres de la madrugada, aun con dos ventiladores –uno de categoría tres y otro de tormenta tropical– empapando la cama con el lado opuesto del cuerpo, también maldigo. No duermo. Me molesto. Pero el enfado resultante enciende la imaginación y en ese proceso uno se inventa todo tipo de mecanismos para convertir este problema en otra situación jocosa. Yo tengo mis propios mecanismos de defensa. Son siete, y se los dejo a la manera de consejos. Ahí les van:

sábado, 9 de agosto de 2014

Meñique


Meñique, la primera película cubana de animación 3D, entretiene. Aun con los defectos que la crítica especializada le señala, los niños cubanos pueden identificarse con la historia, divertirse. A los niños de hoy sí, pero yo que crecí en el Período Especial eso del adorno excesivo no me deslumbra y por eso busqué, en vano, la enseñanza que José Martí inmortalizó en las páginas de la revista La Edad de Oro.

Del Héroe Nacional hay muy poco en el filme. Recuerdo, de niño, haber leído repetidas veces la adaptación que el Apóstol hiciera del cuento Pulgarcito, original del francés de Laboulaye. El saber vale más que la fuerza, terminaba por aprehender y saborear en una de las historias más hermosas que nos contaran a los niños de América. Una historia de reyes y princesas, con un final feliz para el pobre campesino, que aun bajo los clichés decimonónicos supo llegar, a fuerza de entretenimiento y sermón inteligente, al corazón de tantas generaciones.

jueves, 31 de julio de 2014

El tío Adín


Sentada en la ventana con su gato en las piernas, en medio de la amplia casa de la que su alma ya es parte, mi abuela Silvia, de 80 y tantos años, se sumerge entre recuerdos, uno de los pocos derroteros con que cuenta una mujer de su edad. Por su mente pasan aquellos espíritus que ya no vuelven, los adultos con los que solía jugar, de los que solía aprender alguna que otra experiencia. “Ninguno existe”, piensa y se entristece. Recuerda que fue niña alguna vez, que estaba rodeada de abuelos, de hermanos y de sus seres favoritos, los tíos, numerosos por aquellos tiempos inmemorables que ya no vuelven… “ninguno existe”, vuelve a pensar.

De aquella familia enorme recuerda con imagen de daguerrotipo al tío Adín, el más joven de los hermanos de su madre Nicomedes. Pocos años le llevaba, y por eso cuando iba a la casa con regalos lo sentía como un hermano… Era alto, rubio,  todo un gallego como buen hombre de apellido Toledo. Venía con olor a caña y a grasa de ingenio, porque solía trabajar en los centrales azucareros de la región.

jueves, 24 de julio de 2014

Del colectivismo al individualismo

Los versos del período romántico nos remiten a la soledad del poeta en su cuarto oscuro, donde una vela alumbra en tonos medios al escritor, en agonía, por la falta del contacto humano. Aquella era la realidad del siglo XIX. Con los años nos dimos cuentas que la soledad no discriminaba en el hecho de estar acompañados o no. Resultado: nos volvimos solitarios a propósito.

Yo, ahora mismo, me debato fuertemente si mi ser existe entre dos tendencias de la sociedad actual: el colectivismo y el individualismo. El primero ha sido tan usual en Cuba, tan derrochado hasta la exhaustividad por la Revolución, tan trillado en nuestros centros primarios de enseñanza (héroes valientes, solidarios, lo dejaron todo por el bien común), que ese sentido del grupo me (nos) corre por las venas. Ningún cubano puede negarlo.

jueves, 17 de julio de 2014

Cambio de domicilio

Quien me hubiera preguntado hace 5 años qué iba a ser de mi vida hoy, le hubiese respondido que Trinidad es la ciudad para cualquier soñador, que con ella basta para morir contento. Yo nunca creí en el fatalismo geográfico, hasta ahora. Yo nunca quise irme de mi tierra natal, hasta ahora. Pero si quería avanzar en mi profesión y proyecto de vida, este era el sacrificio.


Ahora estoy sentado en el suelo. Espero, junto a mis compañeros de aula, el comienzo de la asamblea de ubicación laboral. El día existe, como otros. Hay calor, brisa de media tarde; la soledad de la Universidad Central "Marta Abreu"de Las Villas ya se hace notar a estas alturas de julio. “¡Oigan los de Santa Clara, esto va a comenzar!” vocifera una de las funcionarias; entonces me percato de que es cierto, de que en papeles legales ya no vivo en Trinidad.

jueves, 10 de julio de 2014

¿Fruto prohibido? (o Apología del paquete)


Pudiera ser que los encargados de hacer el paquete de la semana tienen una ferviente devoción católica. Pudiera ser, por ejemplo, que estaban en primera fila por allá por el año 1998, cuando el Papa Juan Pablo II le habló a Cuba acerca de la necesidad de abrirse al mundo. Desde entonces, supongo yo, han experimentado de todo para tomar al pie de la letra las palabras del santo padre: hicieron los bancos de películas de cassette, CD, DVD, la venta de música pirata y todo cuanto nos acercase a la realidad mundial.

El Paquete o Carga, según la región del país, se le denomina al compendio de materiales audiovisuales (películas, series, conciertos, videos, reality shows y hasta etc.) que circulan sin tropiezos por los dispositivos extraíbles de millones de cubanos a precios que varían entre 2 y 5 CUC. Por eso sostengo, sin temor a equivocarme, que este producto ni tiene por qué alarmar a nuestra cultura, ni es la fuente principal de subversión del pensamiento cubano actual, bastante herido por tantas irregularidades de la sociedad.

jueves, 3 de julio de 2014

La armonía es un sentimiento


Mientras usted lee estas líneas está teniendo lugar el evento internacional de música coral Corhabana 2014. Mientras usted lee estas líneas yo debo aportar mi humilde voz en una de las tantas agrupaciones participantes. Mientras usted lee estas líneas… perdón, no quiero parecer prepotente… solo quiero compartir la experiencia tan deliciosa que tiene lugar en mí cuando escucho la interpretación de un buen coro.

No fue hasta ingresar en la universidad que descubrí la existencia de este tipo de música, quiero decir, de cuánto significa dentro del arte mismo. Cómo más del 90 % de la población mundial (estimación propia) creía que un coro era la unión de dos o más personas entonando una canción. Accedí al gusto por la música desde que conocí al dúo trovadoresco Cofradía, con quienes aprendí no solo a pulsar las cuerdas de una guitarra o lo mágico de un pentagrama, sino que ya yo estaba un poco desfasado para esto de dedicarme a la música. Desde entonces se convirtió en el más amado de mis hobbies.

domingo, 29 de junio de 2014

¿Tiempo muerto o tregua fecunda?


El Tiempo muerto, como enseñan en la escuela y me recuerda mi abuelo, es el periodo de no-zafra donde hay cero producción de azúcar y los guajiros buscan otras labores a fin de ganarse el pan del día (o al menos así ocurría en la República Neocolonial). En la escuela también nos instruyen sobre la importancia histórica de la Tregua fecunda, aquel falso stand by mambí en el que Martí dio vida a las gestas revolucionarias que definirían el decurso de nuestra historia a finales del siglo XIX. Entre estos conceptos he decidido definir mi ausencia del blog, pero aun no elijo cual.

La preparación de mi tesis de grado me alejó durante las últimas semanas de la pasión por escribir opiniones en mi bitácora. Indagaciones entorno a las teorías para historiar la prensa, el bosquejo por las principales características del periodismo decimonónico cubano y, finalmente, la revisión de periódicos antiquísimos (para caracterizar la comunicación pública de Trinidad y Sancti Spiritus entre 1820 y 1868), despertó en mi, por un lado, el amor infinito por la prensa vista desde la historia local.

sábado, 19 de abril de 2014

Semana Santa en Trinidad (+ fotos)

 
Tanto se ha escrito respecto a las procesiones en Trinidad (…) que es necesario hurgar entre papeles apolillados, desentrañar bien la tradición, y sumergirse como en una piscina de aguas divinales, para decir algo nuevo, interesante (…) respecto a la tradición más solemne: el drama solemne de la Pasión y Muerte del Redentor de la Humanidad, como ninguno de los viejos pueblos de Cuba.

Francisco Marín Villafuerte

Sea finales de marzo, pleno abril, y en ocasiones mayo —según lo dictado por el calendario judío— la Semana Santa es la celebración por excelencia de la Religión Cristiana, conmemoración de los días finales de Jesús, mesías del Dios de Israel. Para la iglesia Católica comienza desde el domingo de ramos en recordación de la llegada del Hijo del Hombre hasta Jerusalén. Y el domingo de ramos marca también la celebración religiosa que con más arraigo se da en una pequeña ciudad del centro sur de Cuba, la mejor conservada de América Latina: la singular Trinidad, cunas de tantas costumbres y tradiciones.

En las postrimerías del siglo XXI, en la era del agnosticismo, de la racionalidad, todavía la procesión de viernes santo atrae una inmensidad de gente hasta las calles empedradas, como recuerdo de una práctica que dice ser de las más pintorescas del mundo cuando de recordar el recorrido hasta el Gólgota se trata.

No es hasta el siglo XVIII que existe noticia de verdaderas procesiones de semana santa en Trinidad. Antes resultaba improbable por la inexistencia de un complejo religiosos mejor estructurado, además de la precariedad de las calles y la falta de las figuras emblemas que sirven para la recreación de los pasajes religiosos. Se cree que la primera procesión de jueves santo salió el 16 de marzo de 1716 presidida el obispo fray Gerónimo Valdés, luego de la llegada a estas tierras de la imagen del Cristo de la Vera Cruz en 1713.