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Yo “estoy” feminista

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La definición que doy yo es que feminista es todo aquél hombre o mujer que dice: “Sí, hay un problema con la situación de género hoy en día y tenemos que solucionarlo, tenemos que mejorar las cosas”. Chimamanda Ngozi Adichie
Cada vez que llega el 8 de marzo recuerdo a mi profesor de Historia Universal Raúl Lombana cuando decía que nunca entendió por qué existía tal fecha, día en que le recordamos a la mujer cuán vulnerada y discriminada ha sido a lo largo del devenir de la humanidad. La idea me enamoró, aunque quizás entiendo el establecimiento de un día que también recuerda cuando las mujeres comenzaron a despojarse de los delantales y comenzaron a luchar por sus derechos.

Ahora todo el mundo habla de feminismo. Es una moda. Tan moda que el mainstream cultural lo usa para producir ventas y dinero. Y yo me alegro siempre que no pase al olvido cuando otro tema político comience a ser titulares de los medios. Al menos que termine en el momento en que las mujeres sientan complacidas sus n…

Para viajar el número 2 es bueno

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El 28 de marzo de 2017, C. y yo nos preguntábamos qué íbamos hacer —dónde íbamos a estar— el mismo día del próximo año. La reflexión nos la trajo un gran amigo de Santa Clara que vino a despedirse a Trinidad porque viajaba a México, el primero de sus escapes hacia el extranjero.

El café El Mago —ese oasis donde llorar penas, hablar de amores, planear eventos y ser feliz— nos hundía en la conciencia de la maldita circunstancia del agua por todas partes, que no era la soledad, sino la sensación de aislamiento en las que nos sentíamos: el mismo bar, la misma gente, los mismo proyectos, la contención.

Uno no sabe que va a salir de Cuba hasta que planta un pie en tierra ajena. Uno lo intuye, lo trabaja, lo camina, lo aguanta, pero sigue sin creérselo hasta que el avión toca la pista extranjera. Una amiga una vez definió esa sensación como de cárcel (la extrapolación más severa de la sensación de isla, digo yo). Y de ahí el deslumbramiento.

El día en que me plagiaron

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Hace mucho tiempo atrás, un post en este blog del 28 de marzo de 2013, titulado Narciso López y la bandera de Trinidad, sobre el período de gobernación de este personaje en la tercera villa y la bandera resultante de la Conspiración de la Mina de la Rosa Cubana, fue copiado. El 18 de octubre de ese año vi este otro post que a su vez inspiró este artículo en Ecured. Cuando hablé en privado aquella ocasión con el autor (que resultó ser también editor de esta clase de wikipedia cubana), me explicó que, en efecto, se había "inspirado" en mi texto para escribir su artículo. Yo, novato pichón de periodista, lo interpreté como un cumplido —acaso un guiño— a mi trabajo, que por primera vez estaba siendo de alguna forma reconocido. Sin embargo, en el nuevo texto no apareció mi nombre por ningún lado y difícilmente su proceso productivo fue más allá de la "inspiración". Y yo había tenido que investigar bastante, porque el post fue resultado de un trabajo de curso para la as…

El sueño del mono

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Ayer tuve un sueño en el que nos convertíamos en seres bípedos, y con nuestra inteligencia creábamos una sociedad muy compleja en el que la familia no solo era para respoducirse, sino que parejas heterosexuales se unían por amor, que a veces hasta decidían no tener hijos. Otros adoptaban los que otros no querían tener o los que habían perdido sus padres. En esa sociedad, superpoblábamos el planeta, al punto de que escasearía la comida y el agua, y la medicina se haría tan avanzada que ya la necesidad de perpetuar la especie por medio de la reproducción no era primordial. Pero luego desperté y me di cuenta de que seguía siendo un mono, en medio de la selva, que se cuelga de los árboles. Mejor sigo oliendo el culo de una mona, ¡

Crece el mercado de las mascotas en Cuba

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Gracias a la renta de cuatro habitaciones en el centro histórico de Trinidad, Yaneisi Aroche puede permitirse el cuidado de Lobo, un Husky Siberiano pura raza que ya está entre los sementales más codiciados de la ciudad. Esta mujer de 40 años no escatima en gastos para complacer al que se ha convertido “en el niño de la casa”. Un “niño” que absorbe más de 100 CUC al mes —casi 4 veces el salario promedio del país— en sus necesidades: carne fresca, peines, medicamentos y utensilios para la higiene.

De niña solía tener perros en casa, a los que mimaba y cuidaba, pero sobrevivían con las sobras de la comida y un lazo rojo en el cuello, dice Yaneisi. Ahora, la tenencia de Lobo incluye aditamentos en consonancia con su pedigrí. Y el de la familia.

En la Cuba del siglo XXI el mercado para la crianza de mascotas crece, primero en La Habana y ahora en otras ciudades. Han surgido salones de belleza, entrenadores, tiendas con los más variopintos productos y hasta hostales.

El niño perdido de Trinidad

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La religión del Niño perdido es un culto popular a una estatuilla de cinco centímetros que, dicen los que creen, concede milagros a cambio de ofrendas.

Está en un predio de edificios prefabricados, frente a la estación de policía de Trinidad, sin arabescos, sin adornos de ningún tipo, sin doctrina de comportamiento, con trazados en serie. Para llegar al apartamento 6 en el edificio 15, hay que subir por unas empinadas escaleras que quitan el aliento. La numeración es difusa y cuesta trabajo saber cuál es la vivienda-santuario. Una vez dentro, hay muebles desalineados y sopla un aire de descuido. El único indicio de esoterismo está detrás de la puerta: un sonajero en forma de sol, un guano bendito, hojas secas de caimito y un papel con La oración de la mano poderosa, para espantar enemigos.

Purísima Concepción Veliz Gascón tiene 68 años y le dicen Conchita. Recibe a Tremenda Nota. Es la cuidadora de una urna de plata y cristal, bastante pequeña. Adentro está el Niño perdido. A l…

Defender el diseño original no es denigrar al cubano

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— …Eran un par de lesbianas ¡eso es abominación alabado sea el señor!

El hombre, asumo que Pastor, en una iglesia evangélica Los Pinos Nuevos, en Trinidad, vociferaba con vehemencia su sermón del viernes en la noche. Iba de pasada yo cuando noté su voz rasgada de la emoción, con un volumen audible al menos a una cuadra de distancia. El templo es una casa restructurada para ese fin, pequeña, estaba a tope de personas.

El hombre, un señor calvo de más de cincuenta años, sufría de un fervor religioso incontrolable. Estaba rojo, muy rojo, y prefería quedarse sin aire antes que dejar una idea inconclusa. De un momento a otro, hasta temía que fuese a terminar con un infarto del miocardio. Pero, indiscutiblemente, este señor debe ser alguien con mucho poder de convocatoria en las filas de su iglesia, lo cual me es llamativo para un lugar como este, por el que suelo pasar a menudo y que siempre me pareció tranquilo, moderado.

Me detuve en la entrada uno minutos. Comencé a grabar con mi ce…