domingo, 17 de mayo de 2015

Homosexualidad y reacciones exotérmicas


Dígase homosexual y veremos un aluvión de opiniones encontradas, incluso diferentes cada una de otras, y otras, y otras que ocupan extremos de impensados propósitos y tendencias del pensamiento. Dígase homosexual y lo que entendemos por moralidad se tambalea.

Ciertamente, pocos asuntos relacionados con la virtud humana de las “buenas costumbres”, de lo “natural”, generan tanto debate como los relacionados con la homosexualidad y la reclamación de sus derechos. No del sexo, cuyos tabúes parecen casi extintos en el umbral del siglo XXI, sino del peligro potencial que todavía —y por desgracia— demasiada gente ve en que dos personas con los mismos genitales puedan consumar su amor sin necesidad de escondidas o dobles personalidades.


Cuando hace unos meses decidí contar la historia de ese muchacho que debe esperar entrada la noche para consumar sus deseos de placer —por culpa de la presión social de no poder hacer expeditas sus preferencias—, esperé cualquier reacción menos la encontrada entre los lectores de este blog. Ofensas, malas palabras, insinuaciones violentas y solo algunas muestras de solidaridad fue lo que coseché de una audiencia agredida por mis palabras de apoyo.

Recién concluyo la lectura de los más de 100 comentarios que ha provocado el texto Diversidad sexual: No es capricho, ¡es derecho!, de mi amigo YurisNórido, y me percato de la misma reacción del público. Claro está que el anonimato de los foros online ayuda mucho a exacerbar los pensamientos, sobre todo a aquellos que no les gusta exponer el rostro ante temas álgidos. Pero lo que realmente preocupa, aun, es la inmensa cantidad de personas engullidas por prejuicios harto conservadores, antiquísimos, lacerantes de dinámicas sociales que solo apoyan la inclusión de todos.

Les pongo un ejemplo al azar. Uno con seudónimo Ángel dijo: “que la homosexualidad es una aberración se sabe hace siglos, de hecho en las sociedades antiguas siempre existió la homosexualidad pero a ninguno de esos estados incipientes se les ocurrió legalizar el matrimonio entre iguales pues la lógica indica que es antinatural, al paso que vamos ahorita se implanta la dictadura de los homosexuales en vez de la dictadura del proletariado. Por cierto, es mentira que se nace homosexual, la ciencia no respalda esa afirmación que hace el periodista”.

Me asusta, y mucho, que todavía la gente vea a lo gay como escoria. Ser escoria no es inherente de quienes prefieren su mismo sexo. Los conozco de todas las tendencias, pero eso no demuestra su mal origen, sino exactamente que son tan seres humanos como los demás.

Me da miedo que equiparen las prácticas homosexuales con verdaderas aberraciones. Un forista, altamente preocupado, se cuestionaba si legalizar el matrimonio homosexual podía desencadenar una oleada de peticiones de casamientos formales de hombres con niños, o con animales, o con muertos, como si homosexual fuese sinónimo de pederasta, de zoófilo, o necrófilo…

No duermo al saber que por culpa de los prejuicios miles de hombres y mujeres condenan su existencia al matrimonio tradicional, para luego vivir una vida de mentiras, donde en el día destilan testosterona por los poros y por las noches engañan a su familiapara buscar placer a los inframundos del cruising en lugares públicos.

Se me eriza la piel de saber que el miedo, la desesperación y el desconocimiento —ese que ha llevado a demasiados al suicidio—puedan ser los causantes de que muchos adolescentes practiquen sexo desprotegido y lleguen a su casa poseídos por el demonio del VIH.

Que la homosexualidad no es una patología, y la homofobia sí, no es una arenga publicitaria cualquiera. No es un berrinche de tres o cuatro “pajaritos”, es la necesidad de millones de personas en el mundo que nacen, y no eligen, un modo de vida que define su existencia para siempre, y que por culpa de las circunstancias sociales se ven condenados a la perpetua infelicidad. No es cuestión de aceptarlos, es cuestión de verlos como lo que son: seres humanos, con sus luces y sombras.

7 comentarios:

  1. Excelente artículo Luis Orlando, en Cuba se defiende la diversidad, cada cual puede escoger su camino y a veces quienes más critican lo hacen por desconocimiento y sus valores son pocos o nulos.Todos debemos buscar a Dios, pero condenar y lanzar odio no es lo indicado.¿Dónde quedó el amor al prójimo?

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    1. Alicia, gracias pr acercarte al blog. En Cuba falta un buen tramo para llegar a ese nivel de entendimiento que se desea, pero lo más importante es que la gente entienda eso que dices: prime al amor al prójimo!!

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  2. Si es cierto que hay mucha homofobia, yo particularmente soy hetero y pienso que cada cual es libre de llevar su vida como quiere, incluso si andan por la calle cogidos de mano, a muchos les resulta chocante, pero ya es algo común en tiempos modernos. Sobre el matrimonio solo tengo una objeción, les da potestad legalmente a adoptar. No es q esté en contra precisamente de que una pareja homosexual adopte, sino que me preocupa el impacto que puede tener en el chico. Las grandes ciudades de Europa y un par de lugares más tienen la suficiente aprtura de mente para que el chico no sufra bullying, confusiones, segregación y toda la sarta de cosas que se puedan ver. El resto del mundo no está listo aún y pueden ser muy crueles con un niño en esas condiciones, peseociamente con un varón que tenga dos papás, no se puede pretender tapar el sol con un dedo, mi opinión es que todavía muchos lugares no están listos para eso y que se debería dar un poco más de tiempo para romper los tabués en pos de que los niños que son adptados sufran lo menos posible los embates de una sociedad cerrada

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    1. AMIGO, respecto a eso que hablas de los niños, mejor te dejo leer esta crónica que expone perfectamente ese fenómeno que dices. Que lo cuente su autor mejor que yo. Saludos y gracias pro acercarte al blog!!
      http://oncubamagazine.com/cronicas/el-puno-que-disloca-las-mandibulas/

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  3. Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta.
    Nos hicieron creer que solo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad. No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.
    Por eso, salieron a las calles en pasarela de sueños, hicieron su show diferente e inundaron la principal plaza de la ciudad: el parque Vidal.
    La vida nos concibe diferentes, nos obliga a ser diferentes. Y esas marcas, a todos, nos hacen únicos, originales. Entonces, ¿por qué agudizar nuestras diferencias con conflictos de géneros? Vivir y hacerlo en armonía sería lo más prudente. ¡Lástima!, que en un papel se vea mejor escrito.
    Visitemos, de vez en cuando, esos lugares comunes y sin embargo tan nuevos, tan necesarios, tan perdurables.
    Ya lo decía el famoso cantante británico Jhon Lennon: Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía, es más agradable.

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  4. Te apoyo, cien por cien... Un abrazo!

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  5. Javier Alberto Piloto Rodríguez19 de mayo de 2015, 17:55

    La homosexualidad no existe
    eso es solo un constructo artificial de la sociedad moderna en su afán esquizofrénico de clasificarlo todo. Ya la ciencia demostró que todos los seres humanos estamos preparados psíquica y biológicamente para sostener una relación afectiva y/o erótica con cualquier otro ser humano, sin importar color, sexo u origen social.
    Lo que queda no es más que construir deseos (ni tan siquiera preferencias), y esto se basa en nuestra propia experiencia de vida, la cual, dicho sea de paso tiene tanto de libertad como de control por parte del entorno en que crecemos.
    Heterosexuales, bisexuales, homo, lesb, gay, comunidad LGTB, todos son constructos que tienen como último resultado encerrar a un conjunto de personas en un guetto, para desde allí reivindicar su diferencia. Eso es fatal!! Las campañas por la "diversidad", tanto en Cuba como en el resto del mund,o carecen en su mayoría de sentido. Todos somos iguales por el simple hecho de que somos todos diferentes. ¿Para qué hablar entonces de diversidad?
    Claro, comprendo que para alguien que se autodefina como "gay" resulta, desde el morbo del inconsciente, muy divertido hacer algo que va en contra del stablishment y el status quo, pero a la larga es lo más dañino que se pueda hacer.
    Basta ya de clasificaciones y compartimentos estancos. Abajo las banderas que solo nos lalejan los unos de los otros.
    Contra lo que sí debemos luchar, porque efectivamente existe, es contra las fobias e intolerancias de todas las clases, las cuales, en su mayoría, evolucionan a formas dañinas de conductas.

    Aún así, Luis, gracias por tu comentario. Qué bien redactas y organizas tus ideas, nunca me canso de repetirlo. Gracias también por defender a los lastimados e incomprendidos. Eres ya buen soldadod de La Obra.

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