martes, 5 de noviembre de 2013

El alma negra de la mesera



Ahora, aquí, en pleno parque Leoncio Vidal de Santa Clara, me dispongo a saciar el hambre y la sed de media mañana. Salgo de una clase de “Taller de dirección periodística” directo a lo que muchos llaman Burgue-centro, un establecimiento justo para eso, merendar, pero donde la simbiosis de ciertos achaques sociales me desconcierta sobremanera. 

El salón consta de dos partes. El primero es una entrada lateral a la derecha y lleva hasta una barra, donde se puede degustar de las meriendas con algunos tipos de “bocaditos” (sándwich) con la hamburguesa como plato fuerte – de ahí el nombre –. Pero siempre, cuando busco los servicios de ese lugar, prefiero el salón izquierdo, donde podemos sentarnos en una serie de mesas algo vistosas, vale decir, y un clan de camareras vestidas de blusa blanca y saya negra – casi como sus respectivas almas – hacen los pedidos del momento. Es el sitio ideal para nosotros los universitarios, los profesionales de educación primaria, los ancianos retirados y algunos desamparados de la ciudad.


Hoy vengo solo, dispuesto a comer algo ligero para engañar al estómago, y pedir un refresco para no angustiarme con el calor santaclareno. Después de esperar los 1001 minutos, y llamar en vano la atención de las trabajadoras, y escuchar a viva voz los reclamos de mis tripas, y esperar… la señorita llega con lápiz y papel, y una pose que me recuerda a la de cierta inquilina de mi barrio cuando recibe al marido borracho, después de las 3 de la madrugada. – “¿Qué quieres?”, me pregunta – “Un pan con queso y un refresco de limón, por favor”, respondo – miraaaa, acuérdate de lo que te dije esta mañana, que no se te olvide, grita mirando hacia la barra– “oiga, y mi pedido?”, preguntan de lejos – “espera un momento, querido, que nos soy un pulpo”, entonces caigo en la cuenta de que no me ha escuchado y repito. Por fin escribe y se retira.

Pensé; esto es un buen post para Las piedras del Heraldo. Saqué mi agenda y escribí: “La red de servicios gastronómicos en Santa Clara siempre resulta un enigma: nunca sabes con que van salir los mozos, los dependientes, los cantineros.” Demasiado álgido para mi gusto. En medio de esta situación, más jocosa que agobiante – por lo menos para mí – no me quedó otra con jugar con la imaginación ¿De qué manera pudieran reseñar varios tipos de periodistas el suceso? ¿Así?:

El cronista rojo (o el morboso)

La mesera tienes ojos de odio. Toma nota con una mirada canallesca hacia los clientes. En su interior parecen dianas, llenas de círculos concéntricos que van a parar hasta el mismo centro de su corazón. Si tuviera un arma ¿hasta allí llegaría el disparo?

El cronista rosa

Ni siquiera el intenso sol, las armonías de los pájaros del parque Vidal, y las carcajadas de los adolecentes hacen que a la mesera le brote una sonrisa feliz. Ahora mismo piensa en su marido, en los hijos pequeños que tarda en ver, aun si no es esta la última de las despedidas. Carmen debe llamarse, y está triste, porque quiso ser bailarina, y no mesera…

El oficialista

(…) Los trabajadores del burguecentro trabajan cada día con la máxima de bridar el mejor servicio…

El opositor

(…) Los cubanos están condenados a la tristeza diaria ¿Qué más le vamos a pedir a esta mesera, triste, desamparada, ávida de libertad?

La realidad de este Heraldo y sus piedras:

Cuando trae el pedido, por fin termino de pensar – tenía hambre, claro – por un momento disfruto sin acordarme de la situación anterior, más jocosa que agobiante. Hay bulla mientras como. Tomo un sorbo de refresco y otros pasan por lo mismo que yo. Entonces recuerdo cuando en cierta ocasión un señor recibió cuantioso regaño por pretender abrir una ventana en pleno agosto, sin el consentimiento de las muchachas. “Por fin, esta es la historia perfecta para mis post”, pensé. Saqué mi agenda, volví a escribir justo después del último bocado cuando:
 

“Mi amor, son 14 pesos”. Tenía frente a mí a la mesera. Sus ojos, que ni siquiera me miraban, transmitieron un mensaje certero. Me fui.

8 comentarios:

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  2. Compa qué bueno está.....!!!!! y después tengo un amigo tunero que dice que en Stgo de Cuba es donde único el servicio es malo. Y cómo estaba el pan con queso y el refresco?????? Y lo mejor, es una buena clase de periodismo, con eso de los tipos de periodistas, cómo lo habrías escrito tú????? Creo que yo, mejor no lo hubiese hecho. Me gustó.

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    1. Gracias Jose Roberto, imaginate, el servicio, cuando son en locales con ofertas baratas, siempre se pone malo, pero aqui estamos nosotros los periodistas para decir, aunque de forma jocosa o como sea, lo que pasa en nuestra realidad... la clase deperiodismo se me ocurrió porque costaba trabajo reseñar aquel suceso jejeje te convido a que me pongas tu forma... un abrazo

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  3. Luis Orlando, me he tenido que reír, tu post está muy simpático, sin dejar de estar crítico. La historia del mal servicio en la red gastronómica se pierde en el tiempo, mientras te leía me representaba la misma escena en mi etapa universitaria, "algunos" años atrás, cuando íbamos hasta Santa Clara para paliar las escaseces del comedor de la Universidad. Es exactamente igual.
    Pienso que se ha obviado por mucho tiempo la creación de adecuados mecanismos para incentivar los trabajadores del sector. En mi opinión personal, cuando ellos sepan que su estancia en el puesto depende del buen o mal servicio que presten, otras serán las historias que te motivarán a escribir sobre el gremio.
    Buen fin de semana!

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    1. Mayra me complace un montón verte otra vez por acá, agradezco siempre tus comentarios... pues sí, hay cosas que cambianpoco, y los servicions en moneda nacional, baratos, tienen ese defecto, por eso me di a la tarea de refleharslo así, jocosamente, para que, como todo cubano de pura sepa, pueda reir con los problemas que nos aquejam... un saludos grande

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  4. Muy buen post el de esta vez Luis Orlando. Sí, me parece que las señoritas, y otras no tan señoritas, de ese lugar ni imaginan cómo suele ser tratar al público. En reiteradas ocasiones he presenciado sus faltas de respeto a prsonas mayores y como tratan tan mal a la población que hasta allí se acerca. Sin que sea una tendenciosidad, lo que hablas de las diferentes posturas periodísticas, amén de una ética periodística presente en todo periodista, no debes de desacralizar el trabajo de lo que según tú son prensa oficilista, cronistas rojos y rosa, o los opositores. Encausa tu queja en el sitio adecuado y haz que se cumpla desde tu puesto de trabajo que es el periodismo para que cosas como estas no sigan pasando no, dejen de pasar y si es preciso que el hamburguecentro se quede sin personal por no saber atender al público esto ocurra. No podemos seguir permitiendo que tales actos ocurran. ¿Dónde están las instancias que ponen cerco a esto en la ciudad de Santa Clara?

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    1. Bueno, no desacralizo, simplemente juego con la imaginacion, y trato de hacerlo diferente, más comico. No pretendo ir y denunciar nada, no es un delito lo que reseño aquí, pero sí un problema que es digno de mencionar para llamar a la reflexion, si hay algo de denuncia, que se quede aqui...

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  5. me parece amigo Luis que todo universitario pasa por eso y mas cuando pensamos en ir a lugares como este pensando en ahorrar nuestra economia,en mis tiempos a veces ibamos a matar el hambre a la Pizzeria ya que no nos abasteciamos con la comida de la universidad que no era muy buena tampoco,jajaj pues si Muchas veces nos paso a mis amigos y a mi,pero teniamos que aguantar porque no habia mas nada y teniamos tremenda hambre y un concierto de tripas que pa que,pero todo queda de recuerdos y cuando me reuno con mis amigos que eramos como 5 que siempre andabamos juntos pues nos reimos de todo ese tiempo y de la camarera que nos trato tan mal, jaja y del estipendio que cada ano te lo aumentaban jajaja, ayyy si yo pudiera arreglar el mundo jajaja

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