martes, 28 de julio de 2015

Adiós no, hasta luego


La actriz cubana Alina Rodríguez se despidió de este mundo al finalizar el lunes 27 de julio. Foto: Yariel Valdés González
Noticias como esta me revelan siempre una cruel certeza: los peores titulares llegan en días tan hermosos como estos de fin de julio, cuando el sol calienta sin nubes y la brisa de verano aún refresca. Pero ahí está el titular en todos los medios, en las Redes Sociales, en la mirada triste de cada cubano que lo suelta: Alina Rodríguez, nuestra Justa, nuestra Carmela, nuestra Lala… ha muerto.

Apenas unas horas de que lamentara la noticia de su enfermedad se supo el veredicto definitivo. No hubo tiempo siquiera de una pequeña plegaria. Pero así son las cosas, digo yo, y hay que aceptarlas.

Lo cual no quiere decir que mucha gente no la llore demasiado hoy, o que ahora mismo yo no escriba con un nudo en la garganta. ¿Por qué tanto alboroto por alguien que, en lo personal, me es ajeno? Eso tienen las cosas del arte, del artista, del buen ser humano que lo entrega todo y se hace tan tuyo como los tuyos de siempre. Y así era ella, tan cercana, no se…

miércoles, 22 de julio de 2015

Por Camajuaní, con una cantina de leche

«A mí me gustan to' estas machanguerías», afirmó la mujer desde la carreta. Un reportero de la CMHW y yo habíamos reparado en ella mientras buscábamos noticias en Camajuaní como parte de nuestra rutina de trabajo.

—Buenas tardes, dicen que usted es la única mujer acarreadora de leche que existe en este municipio, ¿eso es verdad?

—Por lo menos que trabaje para el Estado, sí.

Respondió mientras ordenaba detenerse a su caballo Pimpón.

Yanelis Torres, a sus 40 años, tiene la piel curtida y el pelo enmarañado. A primera vista parece ruda. Mas, detrás de esa figura de mujer de campo, de la camisa ancha y las botas de agua, se esconde una señora muy bella, y no solo por la visible coquetería con que edulcora sus andanzas matutinas.

Todos los días se levanta sobre las cuatro y media de la mañana, cuela café para su esposo e hijo y deja todo listo para que no pasen trabajo durante sus horas de ausencia. «Ellos me ayudan», recalca siempre, lo cual se entiende en un mundo donde el machismo dicta, sutilmente, que este tipo de trabajo no es para una mujer.

lunes, 20 de julio de 2015

Juventud ¿se aproximan cambios?


No sé en otras realidades nacionales, pero en lo que me concierne como militante de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) —y a muchos de los que conozco—, siempre me ha sobrevolado la misma idea: la organización a la que pertenezco me había parecido durante mucho tiempo un tanto desabrida. Como si de a poco el Período Especial le hubiese absorbido aquel don incuestionable que tenía de guiar a las nuevas generaciones de cubanos.

Y repito que es en mi caso personal y de los testimonios cercanos que conozco, pero…, claro, nadie quita que aun exista un porciento elevadísimo de jóvenes a quienes se les escuche hablar, con sinceridad de niño, acerca de la convicción de ser parte indeleble de la UJC. Ahora bien, salgamos a hacer encuestas y busquemos los resultados reales. A fin de cuentas la imagen del grupo en silencio y el funcionario de pie —con esa concepción metafísica que ha logrado permear buena parte de nuestra realidad política en un tiempo determinado— amontonando papeles para engordar polillas no es un asunto que, digamos, nos resulte muy atractivo a los jóvenes de hoy.

lunes, 13 de julio de 2015

Guajiro santaclareño, santaclareño guajiro


Foto: Tomada de internet.
(…) dónde pongo este trastazo

que me llega como abrazo
pisoteando el porvenir
y susurra siempre a modo de consejo,
como epitafio moderno:
¿qué coño tú haces aquí?

Buena Fe

La discriminación geográfica en la Capital de todos los cubanos es una verdad de Perogrullo que, solapadamente, desgarra. Hombres y mujeres de allá, de La Habana, se empeñan en marcar diferencias desde dos ámbitos bien delimitados: entre habaneros y de “áreas verdes”; entre cubanos, cubanos residentes “afuera” y extranjeros.

Sí, lo sé, resulta irrisorio en una ciudad que ha estado permeada por los siglos de los siglos por una amalgama de culturas harto heterogénea. Una ciudad que a todas luces se nos volvió tan cosmopolita como la mismísima Nueva York. Una ciudad cuya cultura existe por obra y gracia de la confluencia de razas, credos e idiosincracias que le ha servido de inspiración para tanto arte en sus casi 500 años de existencia. Aquí el que más o el que menos, tiene un pariente en el campo, llegó a cantar en algún momento ese músico descomunal que es Adalberto Álvarez. Lo del pariente en el exterior pudiera enriquecer el verso.