martes, 2 de octubre de 2018

El sueño del mono


Ayer tuve un sueño en el que nos convertíamos en seres bípedos, y con nuestra inteligencia creábamos una sociedad muy compleja en el que la familia no solo era para respoducirse, sino que parejas heterosexuales se unían por amor, que a veces hasta decidían no tener hijos. Otros adoptaban los que otros no querían tener o los que habían perdido sus padres. En esa sociedad, superpoblábamos el planeta, al punto de que escasearía la comida y el agua, y la medicina se haría tan avanzada que ya la necesidad de perpetuar la especie por medio de la reproducción no era primordial. Pero luego desperté y me di cuenta de que seguía siendo un mono, en medio de la selva, que se cuelga de los árboles. Mejor sigo oliendo el culo de una mona, ¡me la monto!, a ver cuántos monitos parirá que a su vez harán lo mismo que yo. Ay, mira, un plátano, qué rico...
P.D. En respuesta a los defensores del enfoque biologicista de la familia.

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