Sobre las piedras de este Heraldo

Versa una ranchera: una piedra en el camino me enseñó que mi destino era rodar y rodar… y así caí yo en este espacio de la Web, luego de rodar por el azar y los designios del destino (o de Dios), que después de depararme varias sorpresas quiso que yo estudiara periodismo.

Por eso encuentro esta manera no solo para entrar en las catarsis tan usuales de los grandes blogueros,  sino de lanzar estas piedras sin intenciones solapadas, más bien con un afán de buscar el camino correcto hacia el profesional que pretendo ser en un mañana.

Me sumo a la frecuencia semanal, aunque nunca he gustado de las rutinas. Menos, sería condenar el sitio al olvido, y más, sería, simplemente, demasiado. El jueves es el día escogido, por aquello de que los miércoles pueden atravesarse en la semana…

Entonces desde ya hago la invitación para quienes pretendan acercarse a esta suerte de probeta donde un heraldo pretensioso encontrará las mejores maneras de hallar las bondades del mundo de la información. Así, ya comienza, de verdad, la carrera de estas piedras, bautizadas bajo la égida del espíritu ¿santo? del poeta César Vallejo:

Las piedras

Esta mañana bajé
A las piedras ¡Oh, las piedras!
Y motivé y troquelé
Un pugilato de piedras

Madre nuestra, si mis pasos
En el mundo hacen doler,
Es que son los fogonazos
De un absurdo amanecer.

Las piedras no ofenden; nada
Codician. Tan solo piden
Amor a todos, y piden
Amor aun a la Nada.

Y si algunas de ellas se
Van cabizbajas, o van
Avergonzadas, es que
Algo de humano harán…

Mas, no falta quien a alguna
Por puro gusto golpee.
Tal, blanca piedra es la luna
Que voló de un puntapié…

Madre nuestra, esta mañana
Me he corrido con las hiedras,
Al ver la azul caravana
De las piedras,
De las piedras,
De las piedras…

1 comentario:

  1. Ok, sea el jueves el día escogido para actualizar el blog, que ojalá y nunca sea abandonado... saludos

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