jueves, 23 de octubre de 2014

El Chat y la noche

Pasada la una de la mañana, sentado entre las sombras de un edificio viejo, un muchacho cualquiera mira al horizonte palpable de la Universidad Central de las Villas en espera de la otra parte de la historia que vivirá hoy. La noche guarda secretos. Él lo sabe desde hace tiempo. Cuando el mundo alrededor parece detenerse en la inercia del sueño, percibe, de una vez, el fin de ese mundo y el comienzo del otro.

Estar allí, a esa hora, ya no puede verse desligado de su existencia. A estas alturas de sus años de estudiantes la felicidad se le resume a la palabra chat. Si no fuera por la computadora, por las bondades de la institución, por las deliciosas pulsaciones de ceros y unos de la red, si no fuera por el exquisito sonido de las teclas con los dedos –y de la música pop en los oídos: I´m on the rigth track, baby I was born this way –; no conocería el verdadero aspecto de la sinceridad.

viernes, 17 de octubre de 2014

Solo un símbolo


Caricatura tomada de Internet
Pago 80 pesos semanales para moverme desde la ciudad donde trabajo hasta la que vivo. Si calculo el mes con cuatro semanas suman 320 pesos de gastos, solo en transporte. Por desgracia la cantidad de semanas varía según el mes y, por desgracia, mi sueldo es de 345 pesos, lo cual corrobora la idea que ha venido a plantarse en los últimos tiempos: en Cuba el salario es algo simbólico.

Simbólico porque la remuneración por el valor de nuestro trabajo dista enormemente de los producido, y por tanto de nuestras necesidades básicas. Hubo temporadas en que el cubano de a pie cobraba menos (apenas unos ciento y tantos pesos al mes), pero eran tiempos en que la economía permitía una vida sin necesidades agregadas como las de terminar de almorzar y ya pensar en la comida. Tiempos en que con apenas unos billetes lograbas comprar algo tan necesario como un televisor.