martes, 30 de septiembre de 2014

De la recarga, el patetismo y la moraleja


Cuando llega el mensaje al teléfono a uno como que se le pega una sonrisa en la cara. CUBACEL anuncia otra vez que hay recarga del exterior, que te ponen el doble del saldo a partir de 20 CUC, que tienes que tener aunque sea un amigo entrañable fuera de las fronteras del país. Se nos vuelven un lío los tres o cuatro días que disponen para la oferta porque, a fin de cuentas ¿quién coño puede resolvernos el problema?

Entonces, sin más, escuchas un coro de ángeles y ves un halo cegador alrededor de la palabra Facebook. Corres a tu oficina, a tu redacción de noticias o a la sala Nauta más cercana y abres la gigantezca red social, y lo luchas – así, con toda la connotación que adquiere la palabra en Cuba – a ver si dentro de los próximos seis meses, ahorrando, te puedes quitar de la cabeza el dinerito extra del móvil.

El ingenio en estos casos se despierta, y creamos fórmulas para atrapar amigos cubanos de allá, extranjeros de por acá, y quien sabe cuántas maneras de hablar con aquel compañero de aula que vive en Barcelona, o la prima tercera que hace años que no vuelve. Si de ninguna manera existe el vínculo directo con nadie, tratas de lanzar la convocatoria, a ver si cuelas la bola, vaya…

jueves, 18 de septiembre de 2014

Nostalgia



No hay nada más bello que lo que nunca he tenido, nada más amado que lo que perdí.
Joan Manuel Serrat

Siento nostalgia. Mucha. Tanta que a veces me abruma. Por estos días he visto demasiada nostalgia desperdigada entre la gente, la Red, entre palabras sueltas que tiramos al vacío sin aparente carga semiótica: "¿Te acuerdas, Luiso?", "Mira esta foto", "esos años", "cuánta historia"...

Un te acuerdas es suficiente para dejar el lugar donde estoy. A mi edad, solo 24 años, me percato de lo mucho que vivimos de los recuerdos. Siluetas que asemejan tantos rostros, sabores que remontan a espacios, imágenes sepia, rostros, flashes - Hay olores que me provocan deseos de llorar, como el de la bata de dormir de mi madre en los 90. Hay canciones que derrumban, y en este punto evito el disco Nubes, de Carlos Varela -.  Algunos recuerdos están tan manipulados que parece que hemos vivido el mejor de los mundos posibles.

martes, 9 de septiembre de 2014

Cerca del mar, del monte... y de Pedrito


En 2012 lo definí como un hombre de baja estatura y gigantesca nobleza. No me equivoqué. Y no se equivocan los mucho trinitarios que ahora mismo lloran la pérdida de uno de los trovadores más singulares y queridos de la tercera villa cubana. Hombre de esplendida voz, guitarra sensible, de poesía sentida, devoto a su tierra, Pedrito González fue (es) un músico comprometido con la trova de pueblo, con el cantar de descarga, con la frase de amor y todo cuanto sonara a arte.

La noticia de su muerte a los 58 años me duele. Trinidad se merecía más tiempo con Pedrito, Pedrito merecía más tiempo con su ciudad. Juro que he intentado hacer la más sentida de mis crónicas, pero al calor de estos días el silencio me sobrecoge más.