jueves, 31 de julio de 2014

El tío Adín


Sentada en la ventana con su gato en las piernas, en medio de la amplia casa de la que su alma ya es parte, mi abuela Silvia, de 80 y tantos años, se sumerge entre recuerdos, uno de los pocos derroteros con que cuenta una mujer de su edad. Por su mente pasan aquellos espíritus que ya no vuelven, los adultos con los que solía jugar, de los que solía aprender alguna que otra experiencia. “Ninguno existe”, piensa y se entristece. Recuerda que fue niña alguna vez, que estaba rodeada de abuelos, de hermanos y de sus seres favoritos, los tíos, numerosos por aquellos tiempos inmemorables que ya no vuelven… “ninguno existe”, vuelve a pensar.

De aquella familia enorme recuerda con imagen de daguerrotipo al tío Adín, el más joven de los hermanos de su madre Nicomedes. Pocos años le llevaba, y por eso cuando iba a la casa con regalos lo sentía como un hermano… Era alto, rubio,  todo un gallego como buen hombre de apellido Toledo. Venía con olor a caña y a grasa de ingenio, porque solía trabajar en los centrales azucareros de la región.

jueves, 24 de julio de 2014

Del colectivismo al individualismo

Los versos del período romántico nos remiten a la soledad del poeta en su cuarto oscuro, donde una vela alumbra en tonos medios al escritor, en agonía, por la falta del contacto humano. Aquella era la realidad del siglo XIX. Con los años nos dimos cuentas que la soledad no discriminaba en el hecho de estar acompañados o no. Resultado: nos volvimos solitarios a propósito.

Yo, ahora mismo, me debato fuertemente si mi ser existe entre dos tendencias de la sociedad actual: el colectivismo y el individualismo. El primero ha sido tan usual en Cuba, tan derrochado hasta la exhaustividad por la Revolución, tan trillado en nuestros centros primarios de enseñanza (héroes valientes, solidarios, lo dejaron todo por el bien común), que ese sentido del grupo me (nos) corre por las venas. Ningún cubano puede negarlo.

jueves, 17 de julio de 2014

Cambio de domicilio

Quien me hubiera preguntado hace 5 años qué iba a ser de mi vida hoy, le hubiese respondido que Trinidad es la ciudad para cualquier soñador, que con ella basta para morir contento. Yo nunca creí en el fatalismo geográfico, hasta ahora. Yo nunca quise irme de mi tierra natal, hasta ahora. Pero si quería avanzar en mi profesión y proyecto de vida, este era el sacrificio.


Ahora estoy sentado en el suelo. Espero, junto a mis compañeros de aula, el comienzo de la asamblea de ubicación laboral. El día existe, como otros. Hay calor, brisa de media tarde; la soledad de la Universidad Central "Marta Abreu"de Las Villas ya se hace notar a estas alturas de julio. “¡Oigan los de Santa Clara, esto va a comenzar!” vocifera una de las funcionarias; entonces me percato de que es cierto, de que en papeles legales ya no vivo en Trinidad.

jueves, 10 de julio de 2014

¿Fruto prohibido? (o Apología del paquete)


Pudiera ser que los encargados de hacer el paquete de la semana tienen una ferviente devoción católica. Pudiera ser, por ejemplo, que estaban en primera fila por allá por el año 1998, cuando el Papa Juan Pablo II le habló a Cuba acerca de la necesidad de abrirse al mundo. Desde entonces, supongo yo, han experimentado de todo para tomar al pie de la letra las palabras del santo padre: hicieron los bancos de películas de cassette, CD, DVD, la venta de música pirata y todo cuanto nos acercase a la realidad mundial.

El Paquete o Carga, según la región del país, se le denomina al compendio de materiales audiovisuales (películas, series, conciertos, videos, reality shows y hasta etc.) que circulan sin tropiezos por los dispositivos extraíbles de millones de cubanos a precios que varían entre 2 y 5 CUC. Por eso sostengo, sin temor a equivocarme, que este producto ni tiene por qué alarmar a nuestra cultura, ni es la fuente principal de subversión del pensamiento cubano actual, bastante herido por tantas irregularidades de la sociedad.

jueves, 3 de julio de 2014

La armonía es un sentimiento


Mientras usted lee estas líneas está teniendo lugar el evento internacional de música coral Corhabana 2014. Mientras usted lee estas líneas yo debo aportar mi humilde voz en una de las tantas agrupaciones participantes. Mientras usted lee estas líneas… perdón, no quiero parecer prepotente… solo quiero compartir la experiencia tan deliciosa que tiene lugar en mí cuando escucho la interpretación de un buen coro.

No fue hasta ingresar en la universidad que descubrí la existencia de este tipo de música, quiero decir, de cuánto significa dentro del arte mismo. Cómo más del 90 % de la población mundial (estimación propia) creía que un coro era la unión de dos o más personas entonando una canción. Accedí al gusto por la música desde que conocí al dúo trovadoresco Cofradía, con quienes aprendí no solo a pulsar las cuerdas de una guitarra o lo mágico de un pentagrama, sino que ya yo estaba un poco desfasado para esto de dedicarme a la música. Desde entonces se convirtió en el más amado de mis hobbies.